Alicia de Garcia – Spanish Version

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«Nuestros Esfuerzos Son Una Luz en la Oscuridad…Quedarán Para Toda la Humanidad Para Siempre.»

HISTORIA DE ALICI EMELINA PANAMENO DE GARCIA

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[Prólogo del Editor: Alicia (adaptada al inglés) se disculpa por su tardanza en llegar a la entrevista de hoy mientras su secretaria nos ha estado ocupando con permiso de hojear los álbumes de fotos muy gráficos de las víctimas de la Guerra del país. Nos advierte de mirar en el álbum negro y blanco que está lleno de fotos de cadáveres dejados en las calles, todas víctimas de violencia sin sentido. Las paredes encima de nosotros aparecen con fotos enmarcados de los desaparecidos, sus ojos rogando respuestas. Entre éstas es la de su hermano. Su desaparecimiento sirvió como catalizador por la formación por Alicia de COMADRES, el Comité de Madres Para Gentes Quienes Han Desaparecido. La cara de su hermano sirve como recordatorio diario del valor de los esfuerzos y energías de este grupo.

Alicia ahora explica que muchos compiten por su tiempo. Ella ha servido como la directora de esta organización desde 1993. Estamos agradecidos que ella nos ha agraciado con su tiempo para compartir su historia. Por casi cinco horas se sienta con las piernas cruzadas a los tobillos sin cambiar esa posición nunca en una pequeña banqueta de madera de piano sin espalda. A pesar del calor implacable, ella raramente sorbe el agua que su secretaria se le trae pero retoca suavemente las lágrimas y el sudor con una toalla cuando revela su historia personal de tortura y pérdida. He oído mucha de esta historia antes. Yo estaba excitado ahora de grabarla para que sus experiencias y su esfuerzo de fe se podrían compartir y nunca se olvidarían. Ella es un legado viviente.
Alicia tiene 62 año; hubo un momento crucial en su vida a la edad de 33 donde empiezo a contar su historia…Este curso de eventos ha determinado su búsqueda por la justicia.
La Historia de Alicia:

Cuando yo tenía treinta años de edad y estaba mirando por la ventana del tercer piso del hospital de maternidad en el área de Santa Lucía de San Salvador donde trabajaba como enfermera de maternidad desde la edad de dieciocho, presencié algo que vino a ser un momento crucial en mi vida. Hubo una marcha de protesta por los estudiantes a la universidad. Fue encantador de observar a la gente joven quienes estaban contentos y enérgicos en un lado; sin embargo, al otro lado hubo un camión lleno de soldados con un comportamiento totalmente diferente. De repente los soldados empezaron a fusilar a los manifestantes con una carga enorme y la gente empezó a caer por todas partes. Los soldados les escopleaban las piernas y echaron a los muertos y a los heridos en su camión. Ese día, el 30 de julio de 1975, se me abrió los ojos. Fui introducida al activismo de derechos humanos y lo que significaba estar de acuerdo por la creencias de uno. Esto fue un evento significante en esta ciudad y la marcha todavía se celebra cada año en esta fecha.

La marcha me tocó personalmente. Mi hermano, quien estaba estudiando en la universidad, fue participante en esa marcha. Nunca volvió a casa después y no podíamos encontrarlo después de tres días de búsqueda a la universidad, en los hospitales, o los depósitos de cadáveres. Lo buscamos en las cárceles, en la ciudad y lejos de la ciudad. Faltaban veintisiete personas de esa marcha. Nosotros, miembros de la familia, encontramos a tres en San Miguel y cuatro otros en otro lugar pero sin la ayuda de las autoridades.

Nunca encontramos a mi hermano. Sentí angustia y desesparación. Además de la ansiedad emocional, sentí lo que esta situación inestable trae a una familia, no tener conclusión, no saber si un amado está muerto o vivo. No poder tener un entierro respetuoso perpetúa el proceso de lamentar.

Mientras visitábamos la cárcel en San Miguel, en la región este del país, en la búsqueda de mi hermano y otros estudiantes que faltaban, conocimos a un preso de Suiza llamado Gabriel, quien fue torturado severamente. Nos pidió que compráramos medicinas para sus heridas, y se las compramos. No obstante, los oficiales a la cárcel nos negaron acceso la segunda vez para entregarlas .Vimos a un sacerdote en las calles llevando su vestimenta y le pedimos su ayuda, asumimos que lo permitirían entrar. No solamente consintió sino ofreció llevarnos en su auto al pueblo. También nos dio una oferta abierta, «Si necesitan ayuda alguna vez, favor de ponerse en contacto conmigo.» Dos años más tarde conocí al mismo sacerdote después de que él tomó un papel más prominente. Pero a este tiempo fuera de la cárcel en las calles de San Miguel, no sabíamos que acabamos de conocer a Oscar Romero mismo.

Mi meta fue sencilla – encontrar a mi hermano. Pensaba que acabaría allí. Poco sabía que treinta y cinco años más tarde, esta búsqueda resultaría en ser mi trabajo apasionado en dirigir y organizar a otros para encontrar a los que faltaban y a los desaparecidos. Descubrí una necesidad enorme con tantas otras familias en circunstancias semejantes. Todos hacíamos la misma cosa y necesitábamos colaborar nuestros esfuerzos, modernizar y organizarlos para trabajar juntos. Con tiempo más gente se enteró de nuestros esfuerzos en nuestro movimiento y se han asociado a nuestro grupo, que ha sido un proceso natural.

El foco de nuestra organización fue recoger los nombres de los desaparecidos para proveer documentación, preparar un registro para cada uno, llevar la información a las autoridades, demandar que los casos se investigaran, sacar fotos de cuerpos en cementerios claudestinos, protestar los casos que no recibían atención, y demandar la liberación de los presos políticos.

El precio de estar envuelto en el activismo social es alto. En el momento que conocí a más gente y estuve más consumida con y cometida a nuestros esfuerzos, nunca pensé en los peligros que yo podía tener personalmente. Son muy legítimos. Las fotos y los artículos que pusimos en los periódicos no fueron recibidos bien por los militares. Cuarenta y ocho miembros de nuestro grupo han sido detenidos. Muchos incluso yo hemos sido torturados. Tres han desaparecido. Cinco han sido asesinados. Una de nuestras mujeres activas cuyo esposo desapareció fue matada en su cama con sus hijos jóvenes. Nuestro centro de dirección ha sido bombeado ocho veces. Hemos aprendido a copiar toda nuestra información a archivos en países lejanos para custodia. Fíjense que no hay ningún letrero fuera de este edificio. [Nota del editor: ¡nuestro taxista hizo numerosas paradas poniéndose en contacto con otros taxistasy aún estuvimos en callejones sin salidas hacienda todo lo posible para encontrar este lugar!]

Hay 8.600 casos de desaparecidos o detenidos relatados a las COMADRES. De esos casos, 4.012 quedan incompletos. Más casos continúan llegando. Solamente dos personas se han rescatado y encontrado vivos. Sus historias de supervivencia son una combinación de heroísmo y, tal vez, suerte; unos pueden decir la intervención divina.

Una historia asoladora de uno de los sobrevivientes nos cuenta como pudo escaparse de no uno, sino tres juegos de rejas de una cárcel. Había perdido mucho peso porque lo limitaron a una tortilla diariamente por mucho tiempo. Sin embargo, él, no como su amigo quien no sobrevivió, recibió chili dentro de esa tortilla. El siente que esta proteína extra en el chili le dio el derroche repentino de energías requerido para apretar su cuerpo por esos tres juegos de rejas para escaparse, entonce para escalar el árbol de plátanos, pasar sobre la cerca donde encontró a un guardia quien dormía.

El otro era un sobreviviente de una matanza en una playa done él se quedó inmóvil y callado, fingiendo estar muerto entre ellos que estaban muertos. Aunque estaba mal herido, era el único sobreviviente y obviamente presumido muerto por los que atacaron.

Además de la desaparición de mi hermano, he tenido otras situaciones difíciles y horríficas en mi vida, pero mi fe en Dios me ha ayudado a resistir y aguantar el dolor y el sufrimiento que he experimentado. Les atribuyo a mis abuelaos, quienes me criaron, el mérito de darme una exposición temprana a la religión y un compromiso fuerte a la fe. Nací en una pequeña región rural el 26 de marzo de 1942, a una madre de catorce años y un padre de quince años, ninguno de los dos equipado a criar a un niño. Cuando tenía tres años mi madre conoció a alguien quien amaba y me dejó a vivir con mis abuelos. Recuerdo claramente el día que me dejó. Cada uno de mis padres biológicos venían y salían durante mi niñez, pero mis abuelos quedaron constantes.

El compromiso de mis abuelos a la formación de mi fe cuando era niña es el regalo más importante que me dieron. Estoy sumamente agradecida por esta responsabilidad devota que me ofrecieron al criarme en su hogar. El oír misa era un sacrificio grande para mi abuela. Vivíamos muy lejos en el campo y el agua potable más desponible fue un río con fuentes naturales medio kilómetro de distante. Mi abuela y yo nos levantábamos cada domingo a las cuatro de la mañana para caminar esa distancia para bañarnos en el río y entonces continuábamos a la iglesia antes de la misa de las seis. Mi abuelo se quedó en casa para hervir la leche de nuestras vacas. Rumbo a casa después de la misa, mi abuela compraba un pan, y los tres tomábamos chocolate caliente o café con la leche fresca y hervida y el pan fresco. Esto fue una deleitable tradición semanal de adoración sequida por un apreciado ritual de familia. Cultivamos maíz, frijoles, yucca, caña de azúcar, extrayendo el almidón de cada uno para hacer dulces. [Nota del editor: Ahora ella nos da muestras de estos convites muy dulces para probar.]

Mis abuelos trabajaban día sí día también para sobrevivir a un nivel de vida muy básica. Mi abuelo me contaba historias mientras cocinaba la yucca. Una historia que nunca olvidaré es la de como él sobrvivió la matanza de 1932. Lo habían torturado por colgarlo por uno de sus testículos en un granero abierto, pero de alguna manera logró sobrevivir. Casi murió y muchos otros murieron. Su testículo se quedó hipertrofiado el resto de su vida a causa de esa tortura. Al oír esta historia me causó temer a los oficiales del ejército. Si yo los veía en las calles, cruzaba la calle para evitarlos.

No todas de mis experiencias con la religión eran positivas. Tuvimos un sacerdote quien inculcó miedo a toda la parroquia cuando nos hablaba del comunismo. Cuando yo le pedí a mi abuelo una explicación de lo que era el comunismo, me dijo que significaba compartir cosas con otros. No vi ninguna objeción con eso. Eso era mi modelo de vivir de mis abuelos a pesar de tener poco para si mismos. El mensaje del sacerdote fue el día del juicio final: el comunismo venía al día siguiente, todos íbamos a morir. Escuchando esto como niña pequeña, estaba espantada y creía que esta gente llamada comunistas llegarían al día siguiente y nos matarían a todos. El sacerdote aún puso una caja de cartón en el centro del santuario y anunció «Desde que todos ustedes van a morir mañana, ¿para qué servirá su ropa extra y su dinero? Tráiganlos y pónganlos en esta caja para los que los necesitarán.» Todos se fueron a casa después de ese servicio y se quedaron callados. Claro, nos despertamos vivos la mañana siguiente. El sacerdote aprovechó de esa buena fortuna y se atribuyó el mérito de salvarnos con sus oraciones durante la noche. Más tarde durante la guerra, las escuadras militares de muerte lo mataron. Afortunadamente, la actitud del sacerdote no me afectó tanto. Ahora puedo reírme de esa táctica de amendrentamiento. Lo que me enfada ahora es como el sacerdote les inculcó miedo a todos para recibir donaciones.

El rezar era una práctica que me calmaba y me traía paz. Siempre he tenido una fuerte fe firme y profunda, y me ha servido bien y me ha dirigido en la vida. Me ha sido una fuente grande. Por todos los obstáculos que he enfrentado nunca me he hecho resentida ni he dudado a Dios. Me imagino que Dios sabe porque las cosas ocurren y tenemos que luchar para contrarrestar y resistir para derrotar las cosas malas en la vida para que las cosas buenas prosperen y sean abundantes.

En mi año siete de escuela hubo una oportunidad para estudiar enfermería aquí en San Salvador. La historia de mi madre se repitió cuando me enamoré y me casé a la edad de quince. La gente dijo que nunca duraría pero fue un matrimonio normal y el 8 de octubre pasado mi esposo y yo celebramos 50 años de matrimonio. Tuve 9 embarazos, uno de los cuales fue matado en mi útero durante una tortura. Tengo buenos hijos y fui una madre responsable. Mi hermana me ayudó a criarlos también. Nunca los abandoné. Creo que se han hecho buenas personas, sanos, sin adicciones o problemas hoy a causa de los buenos cuidados y atenciones que recibieron.

El desaparecimiento de mi hermano fue muy difícil y me rompió el corazón. Pero cuando mi hijo que tenía dieciséis años desapareció el 10 de enero de 1978, fue aún más doloroso. Esta vez me dolía el alma y mi espíritu fue herido. Todavía parece tan crudo y fresco como si ocurriera hoy. Todavía no sabemos nada de lo que pasó. El cuerpo de mi sobrino de diecisiete años fue tan disfigurado cuando lo encontraron que solamente pudieron identificarlo por la ropa que llevaba. En 1991 mi hija desapareció, que era otra experiencia terrible, pero un congresista de los EE. UU. intervino para ayudarla a salir de la cárcel.

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Crueldad Desenmascarada

Cuando ordenaron al Obispo Romero como arzobispo en 1977, lo reconocimos como el sacerdote quien nos ayudó a la cárcel en San Miguel en 1975. También recordamos su oferta para ayudarnos si lo necesitaríamos. Obviamente estaba en una posición aun mejor ahora para responder. Tres días después de su ordenación, un grupo de nosotros fuimos a visitarlo, llevando toda la información que habíamos recogido acerca de los desaparecidos. Cada semana en su sermón público nombraba a los que faltaban y denunciaba los grupos responsables. Era muy franco al animarnos a organizarnos. «Mujeres, tienen que organizarse y formar un comité y necesitan tener una identidad oficial.» No comprendimos lo importante que era. Un día invitó a comer un grupo de 45 madres, sacerdotes, seminaristas y un abogado. Nos dio un nombre official:

COMITE DE MADRES Y MIEMBROS DE FAMILIAS QUIENES HAN SIDO DETENIDOS, DESAPARECIDOS, PRESOS, Y MAGNICIDIOS POLITICOS DE EL SALVADOR (COMADRES)

Nos dijo, «Es su responsabilidad hacer una senda donde no hay trochas. Habrá piedras y obstáculos en su senda pero esto es una lucha muy noble y le da vida a la gente y le da dignidad a la gente. Van a lograr a superar los obstáculos. Ustedes son la Marías de este día quienes están buscando a sus amados y a sus hijos quienes están perseguidos.»

Después de que el monseñor Romero fue matado en 1980, hubo una disminución notable en el apoyo de la clerecía. Dos sacerdotes en Suchitoto quienes nos ayudaron mucho fueron desterrados del país. Nuestros abogados defensivos también han cesado de defendernos en las cortes a causa de las amenazas por los oficiales militares. Los abogados pueden ofrecernos consejos pero los que estamos trabajando en este grupo sabemos nuestras causas tan bien que hemos tenido bastante éxito en las cortes. Nos encargamos de 32 causas, y ganamos cada causa porque conocimos cada causa íntimamente.

[Nota del editor: Le cuesta mucho trabajo a Alicia, mucho tiempo, e inundaciones de lágrimas al recordar la próxima experiencia horrible. Lo desagradable que es compartir los detalles, ella sabe lo importante que esto es a su cuento. Admiro profundamente su buena voluntad de revelar sus sentimientos aquí.] El 9 de octubre de 1981, me capturaron, me llevaron en la parte de atrás de un camión a un lugar desolado donde me violaron y me torturaron repetidamente por unos días. Durante este tiempo, estaba embarazada, y mis torturadores mataron al bebé dentro de mi cuerpo. Pensaba que esto era el fin de mi vida. No sabía como podía resistir tanta tortura. La única manera que sobreviví fue con mi creencia en Dios. Trataba de rezar el «Padre Nuestro» repetidamente mientras me torturaban, pero no podía recordar las palabras. Un día cuando me torturaban, estaba determinada a rezar la oración entera. Cuando terminé la oración, ése fue el día que me dije, «Voy a salir de aquí viva. No me van a matar.» Recé a Dios diciendo, «Tú eres más fuerte que estas personas que me están torturando, entonces por favor ayúdame.» Dios me ayudó a quedarme fuerte.

Todos estos eventos han sido muy difíciles, pero mi fe en Dios me ha ayudado a aguantar el sufrimiento y a dirigir ese dolor a una dirección positiva para ayudar a otras madres y familias en la misma situación. Me levanto cada mañana y rezo hablando a Dios por esta organización, mi familia, por los seguidores de Dios. Entonces puedo salir por la puerta sintiéndome calma y segura y salva sabiendo que Dios viaja conmigo. Por la noche rezo una oración más corta dando gracias a Dios por el día, por estar bien y saludable y segura porque no se sabe lo que el día nos traerá. Pido perdón por los errors que había hecho durante el día y las cosas que dejé de hacer. Pido fe continua. Pido de parte de mis anticesores que no tenían una fe firme. Si no comunico con Dios diariamente, me siento vacía.

Estoy cometida a mi trabajo en la formación cristiana. Participo en una comunidad de fe. Los sábados soy parte de un grupo que comparte la fe y un grupo que estudia la Biblia. Siento que siempre necesitamos desafiarnos a crecer en nuestra fe. Cuando era joven, temía la muerte, pero ya no. Dios decidirá cuando es mi hora. Me tomó dos años difíciles luchando con mi pesadumbre después de la muerte de mi hijo para llegar al punto donde siento que Dios decidió llevárselo para que no se perdiera en otra senda en su viaje. El número de bandas crecía durante este tiempo, y tal vez esta fue la manera que Dios usó para que mi hijo evitara una vida oscura de violencia. Yo siento que el Espíritu Santo siempre está conmigo. Unos días me siento más fuerte que otros.

Esta organización ha tabajado durante veinticinco años para conseguir que las Naciones Unidas declaren el reconocimiento por vía de una declaración contra la desapariencia de gente. Presentamos una solicitud con los nombres de gente pidiéndoles que nos reconocieran como una organización no gubernamental. En 1984 fuimos a Ginebra y tuvimos una huelga de hambre durante tres días. Nuestra solicitud fue aceptada. Como resultado nos reconcieron como una Categoría 2 NGO y nos permitieron entrar en una reunión de las Naciones Unidas. Les pedimos que estudiaran profundamente nuestra proposición. Como resultado nos dieron una carta de las Naciones Unidas reconociendo nuestra organización como un NGO oficial, que finalmente fue aprobada unánimamente en diciembre de 2006 y firmado en Francia por 57 países el 6 de febrero de 2007, y ahora por 78 países. Ni los Estados Unidos ni El Salvador han firmado este documento. Continuamos el proceso de conseguir más países. Es una lucha hecha permanente. Ahora es una ley mundial con características para defender a la gente que sirve como «una luz en la oscuridad.» Esto quedará para toda la humanidad para siempre.

Estamos esperando que el gobierno en El Salvador esté dispuesto a encontrarse con las víctimas de los desaparecidos en un lugar público para pedir perdón. Reconocemos que no es la administración actual que cometió los crímenes; sin embargo, ahora están en control y es su responsabilidad enmendar por el gobierno pasado. No estamos pidiendo perdón simple; queremos que hagan una compromiso de reparaciones para las víctimas afectadas y sus sobrevivientes. Por ejemplo, hay miles de madres e hijos quienes perdieron su casa como resultado directo o indirecto a la violencia. Hay miles que necesitan atención de salud mental. Se necesita cabildeo concentrando en el área de la salud mental. COMADRES tiene poquísimos fondos limitados y depende de las contribuciones individuales. Podemos ayudar a unos sesenta y cinco personas al año con problemas de la salud mental, pero la ayuda es insuficiente para curar sus heridas profundas, Muchas personas se abondonan y necesitan ayuda.

Nos hemos comunicado con nuestro nuevo president, el presidente Mauricio Fumes del partido FLMN, pero no hemos recibido respuesta. Hemos colaborado con el nuevo cancillar, Martinez, quien es sustentador de nuestros esfuerzos. Cuando era congresista, él sirvió en el Comité de Justicia y Derechos Humanos. Queríamos que el 30 de agosto se declarara como el Día de la Recordación para los Detenidos y los Desaparecidos. Lo llevó a la asamblea legislativa, y uno de los representantes del partido ARENA, recientemente expulsado del gobierno de la mayoría, tomó la propuesta y la rasgó en dos enfrente de toda la asamblea. Fue un insulto completo a todos quienes han sido víctimas y una burla de la situación.

[Resumen del editor: Alicia ha viajado por todo el mundo aservando los derechos humanos. Parece que sus propias pérdidas y su sufrimiento han servido para fortificar su determinación personal para luchar por los derechos humanos. En 1984 recibió el Premio Derechos Humanos Robert F. Kennedy. La familia Kennedy y la música Bonnie Raitt son entre sus simpatizantes de toda la vida. COMADRES continúa siendo un perro guardia político contra los abusos de derechos. Ha sido conectado con Amnistía Internacional. El foco se ha extendido de sus metas originales; ahora sirve como modelo para otros países para ser responsables para violaciones de derechos humanos cometidas durante guerras. Procura asegurar que las recomendaciones de la Comisión de Verdad de las Naciones Unidas se siguen. Procura mejor protección de los presos políticos y las promesas de los derechos humanos que los abusos no se comiten. Trabaja contra la violencia doméstica, al esforzarse por educar a las mujeres de los proyectos politícos y económicos con que pueden mantenerse, como cooperativos pequeños de coser. El Monumento de la Verdad y Memoria, una muralla larga de granito llena con los nombres de los desaparecidos y matados, muy parecida al Monumento Conmemorativo de Vietnam en Washington, D.C., existe en San Salvador principalmente debido a los esfuerzos de la organización COMADRES que no quiere que las víctimas de la violencia se olviden nunca.]

Postdata 17 de enero de 2010; Este es un resumen del blog de Timoteo hoy.

El BBC relató que el presidente Mauricio Funes, de El Salvador, hizo la primera disculpa pública desde el fin del conflict de doce años de su país. Pidió perdón a las víctimas y a las familias de los 75.000 o más quienes murieron. Reconoció que se cometieron graves abusos de los derechos humanos y que se violó el orden constitucional.

Esto fue hecho como parte de una ceremonia conmemorando el aniversario 18 del firmar los Acuerdos de Paz.

Uno no puede dejar de preguntarse si esto no fue resultado en parte a las peticiones de la organización COMADRES.

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Este matorral salvadoreño de raíces de mangle asegura su costa. En el matorral de desesperación Alicia vivió una fe arraigada en Dios que trae fuerza a la gente del mundo.

El 11 de agosto de 2010 – La tristeza me llena el corazón y el alma al despertarme y leo las noticias asombrosas hoy que Alicia ha muerto. El impacto me abruma a un nivel personal. Ella es la piedra de COMADRES por lo cual todo gira. Tuvo impacto en un número incontable de vidas de personas quienes ni siquiera había conocido.

Los siguientes son retazos de su necrología local.

«Esta mujer es una de esas representaciones que El Salvador tiene como ejemplo de coraje y perseverencia por la lucha para el eficaz respeto de los derechos humanos. La cuota que ella pagó por La Lucha fue sumamente alta…{capturas, torturas, amenazas, et cetera} Todo esto no suspendió su amor para la vida, su dignidad nunca llevó un precio, más bien su coraje…se las arregló para derribar el orgullo de asesinos y torturas. Alicia hoy se transforma en una más de las estrellas que seguirán guiándonos con su ejemplo, su «entrega» para la vida medida por los días innumerables en las cuales se dedicó sus energías para buscar la verdad, para dignificar las víctimas de la guerra, ella dijo «las disculpas no pueden venir solas, todavía se necesita justicia.»

…Hemos perdido un pedazo de la memoria histórica de El Salvador, legado a nuestras nuevas generaciones, como seres humanos también hemos perdido un corazón lleno de compasión y un gran ejemplo de coraje.»

Qué privilegio fue obrar recíprocamente tan francamente con esta mujer valiente y animosa quien ahora descansa.

Note: Thanks is given to Anthony Bianchi for his translation to Spanish of Alicia’s story.

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