Siegfrido “Vladimir” Hernandez Giron Spanish


SIGFRIDO “VLADIMIR” HERNÁNDEZ GIRÓN

Spanish translation by Juan Escobar

“Cuando alguien escucha a los jóvenes y les ofrece alternativas, ellos pueden formar parte de la solución y pueden cambiar”.

Nota del editor. Por más de un año, habíamos escuchado acerca de un joven perspicaz llamado Vladimir, quien tenía una reputación estelar por trabajar con los jóvenes en su iglesia. Apenas había transcurrido la mitad del día, cuando al comenzar esta entrevista formal establecimos una conexión inmediata. ¡Este era el MISMÍSIMO Vladimir del que tanto habíamos oído hablar! Durante ese día, él nos acompañaría a una comunidad rural campesina para establecer contactos con algunos de nuestras becarias y conocer sus necesidades con respecto al año escolar venidero, así como también para renovar amistades. El hecho de que él mismo fuese un estudiante universitario resultó ser un recurso valioso para nuestras muchachas. De esta manera, él podía contestar sus preguntas, guiarlas y ofrecerles la ayuda necesaria. Fue una bendición tener a Vladimir, pues compartió sus opiniones con nosotros acerca de la Iglesia en El Salvador hoy en día.

¿Fuiste criado como luterano?

No, yo fui el primero en mi familia —tres hermanos y cuatro hermanas— en asistir a iglesias formales. Mis padres son evangélicos. Nací en Santa Ana, el 6 de diciembre de 1972. Primero, comencé a asistir a una iglesia metodista, pero después acudí a una iglesia luterana, ya que esta me atrajo más porque tenía su corazón puesto en los pobres. Los luteranos en este país han trabajado siempre con los pobres y me parece que han tenido una actitud más personal cuando salen a las comunidades. Los he considerado como personas diferentes.

¿Quiénes fueron tus primeros modelos a seguir?

Monseñor Romero y, cuando era adolescente, Martín Lutero.

Cuéntanos acerca de tu educación.

Después de terminar la secundaria en Santa Ana, estudié por dos años en el Instituto Tecnológico de América Central para poder conseguir un trabajo. Luego, asistí a la ULS (Universidad Luterana Salvadoreña). En ese momento, yo me dedicaba a averiguar qué país podía ofrecerme el mejor programa en Teología. Busqué en México, Argentina y Brasil. Aun cuando eso significaba tener que aprender otro idioma, yo elegí Brasil. Entonces, estudié portugués por seis meses antes de inscribirme en el programa de posgrado en Teología en San Leopoldo, Porto Alegre, en el programa (EST) de Brasil por dos años. No me arrepiento de ello. Actualmente, continúo mis estudios de Teología aquí, en la Universidad Luterana en San Salvador.

¿También trabajas?

Sí, pues fui criado por padres muy trabajadores. Mi papá es tapicero y mi madre es comerciante de ropa. Por mi parte, con el fin de mantener a mi familia, trabajo para una pequeña empresa de informática mientras estudio en la universidad.

Asimismo, en la Iglesia Luterana de la Resurrección en San Salvador, me desempeño como pastor de los jóvenes.

Cuéntanos acerca de tu familia

Mi esposa y yo hemos estado casados por diecisiete años. Ella se dedica a la administración de empresas. Tenemos dos hijos. Mi hijo mayor ya está en su segundo año de carrera y estudia en una universidad privada. Mi hijo menor todavía está en la secundaria.

Por otra parte, continuamos siendo una familia musical. A menudo, conducimos los servicios de adoración en nuestra iglesia. Todos nosotros disfrutamos cantar y tocar instrumentos musicales.

¿Puedes compartir algunos de los aspectos más destacados de tu trabajo con el grupo juvenil en la Iglesia Luterana de la Resurrección?

Al principio, cuando comencé allí hace varios años, había cerca de cuatro jóvenes que asistían regularmente a los eventos. Ahora, tenemos constantemente entre 25-30. Además, con la ayuda financiera de una donación sueca que el grupo juvenil administra, creamos tres áreas de trabajo: música, enseñanza de inglés y deportes. La juventud ha respondido muy bien a estos programas. Buscábamos alternativas al círculo violento en el que algunos de ellos vivían. Muchos jóvenes residen en áreas afectadas por la amenaza de las pandillas. Los ambientes violentos hacen que la gente pierda la esperanza. Por esta razón, nosotros siempre estamos buscando algo más allá de ese círculo violento, con el fin de mejorar la vida de nuestros jóvenes y animarlos. El grupo juvenil en mi iglesia ha crecido hasta alcanzar una base de cincuenta jóvenes, los cuales disfrutan de participar en actividades tales como el grupo de tambores brasileños. También, esperan participar en los cinco retiros juveniles anuales de fin de semana que mi esposa y yo lideramos. Es así que el obispo me invitó a asistir a una conferencia juvenil internacional que se llevó a cabo en Oriente Medio.

¿Qué es lo que encuentras más satisfactorio?

Ver que las vidas de estos jóvenes cambian. Muchos de ellos tienen problemas y necesitan ser escuchados. “Cuando alguien los escucha y les ofrece alternativas, ellos pueden formar parte de la solución y pueden cambiar”. El observar cómo estos cambios van de ser un acto violento a convertirse en un medio pacífico y el hacer que sus sueños se conviertan en realidad dan mucha satisfacción.

¿Qué crees que se necesita hacer a un nivel más alto?

Justicia en todos los niveles: en el Gobierno, en la gente, en la sociedad, en la Iglesia, en el corazón. Si vamos a hablar sobre la justicia en la Iglesia o en la sociedad, debemos primero practicar la justicia con el ejemplo.

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¿Cuáles son tus sueños?

A nivel personal, quiero que mis hijos obtengan su educación y sus carreras universitarias. Por lo pronto, yo ya me he graduado y me he ordenado como pastor luterano. Sin embargo, para mí y para los pastores aquí, en este país, es difícil que un pastor en funciones viva dignamente sin tener que trabajar en un segundo empleo.

Por ejemplo, en mi caso, mi trabajo en informática continúa sosteniendo financieramente a mi familia. Me gustaría ver que eso cambiara. En este sentido, hasta cierto punto, espero que me asignen a mi propia iglesia.

En relación con mi país, en general, quisiera ver igualdad en todos los niveles.

¿Qué te motiva o inspira?

Solamente Jesucristo.

¿Qué dones te han sido otorgados?

Todos; solo necesito ponerlos en práctica y centrar mi vida alrededor de Cristo.

El obispo reconoce mi sólida formación teológica; enseño y refuerzo la doctrina de la iglesia regularmente en el grupo de pastores luteranos que van a ser ordenados en nuestro país.

¿Cómo animas a los demás dentro de tu iglesia?

Con la juventud particularmente, les digo que el obtener una buena educación mejorará sus vidas. Por esa razón es que vine con ustedes el día de hoy. Quería aprender de primera mano acerca de la gente que vive en las comunidades rurales como esta, para que, de este modo, yo pudiera ver lo que está sucediendo aquí y saber cuáles son sus necesidades.

Ahora que estás aquí, ¿cuáles son tus oraciones de intercesión para estas personas?

Tengo muchas plegarias. Primero, Señor, bríndales a estas personas la ayuda que necesitan para mejorar sus condiciones de vida y que, de esta manera, puedan tener una vida digna. En segundo lugar, Señor, ayuda a los niños de esta comunidad a llevar una vida mejor. Finalmente, para el país en su totalidad, permite, por favor, que la gente que tiene el poder económico, político y religioso deje de pensar en sí misma y comience a pensar en los demás.

Debemos ser parte de nuestras propias oraciones, participando nosotros mismos en esas plegarias y no dejárselo todo a Dios.

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