Nicole Santamaria – Spanish

NICOLE SANTAMARIA

Translated by Profesora Español Jeannette Fogart

<<Yo nunca le echo la culpa a la gente.>>

Una nota del editor:  Las injusticias y las violaciones de los derechos humanos toman muchas formas diferentes oscilando de la discriminación, negando el acceso a los derechos humanos incluyendo la educación, el empleo, y el derecho para votar, el abuso emocional y físico, a los asesinatos con mutilaciones y  desmembramientos bárbaros.

Todo lo anterior es particularmente cierto de las mujeres en El Salvador, el país con la tasa más alta de los feminicidios en el mundo donde cada 36 horas una mujer está asesinada. La cultura del machismo en los países latinoamericanos puede tener una correlación contributiva fuerte a esta estadística alta.

Añadir otra tapa a las injusticias y los crímenes más allá de las mujeres violadas es un grupo cuyas vidas se han convertido altamente amenazadas debido a su discriminación sexual, el de la comunidad LGBTI.  Ciento cincuenta casos recientes de los crímenes de odio contra este grupo han sido identificados sin un solo caso llevado ante la justicia. La realidad dentro de la América Latina es la impunidad completa por las autoridades de ejecución judicial para investigar y enjuiciar a los infractores de estos crímenes de odio según el sexo. En resumen, los miembros de la comunidad LGBTI están atacados y asesinados sin otra razón que por su identidad de género. << Ser un patriota, mata un homosexual>> son letreros que recuerdan a los de las calles durante la guerra civil del país (1980-1992) que leyeron, <<Ser un patriota, mata un sacerdote>>. La vida puede ser muy vulnerable para una mujer en El Salvador, particularmente una con temas de géneros no tradicionales.

Firmemente basada en su fe cristiana, Nicole se define como una activista contra la violencia según el género y proteger los derechos de las mujeres transgéneras. Sin embargo, es más que eso; escuchándola compartir lo que espera será un comienzo de cambio positivo en las actitudes y acciones sociales y salvadoreñas; también es una defensora sensible y decidida a esos grupos que no tienen voz; no tienen una portavoz visible para representarlos. Los grupos varían de vez en cuando dependiendo de donde se encuentren las necesidades. Puede implicar hablar en nombre del grupo indígena a un momento dado o para la comunidad  gay en otra ocasión. Nicole está dispuesta a representar ésos sin una voz.

Una vez Nicole fue esa persona.  Encuentra que al incluir a otros en su curación, ella se cura a través de trabajar como una terapeuta de arte profesional.

 Fluida en 4 idiomas, estudia y viaja extensivamente mientras se cruza con pasión y valientemente como una embajadora ambiciosa de la comunidad transgénera. Colectivo Alejandría es la organización en que Nicole y otras mujeres fundaron cuyo propósito es llegar  colectivamente a aquéllas que enfrentan a la discriminación y las violaciones de sus derechos humanos. Su foco de atención es el derecho de una educación, que ella se siente es la fundación para las oportunidades durante la vida.

Lea cómo y por qué Nicole se convirtió en participar activamente con este movimiento guiando a su vida hacia la defensa de los derechos humanos.  Ella tiene un cuento persuasivo y altruista.

Tomó dientes rotos y daño interno además de una gran cantidad de trauma emocional para motivarme a la acción.  Estudiar la terapia de arte para curarme, descubrí que es una herramienta útil para ayudar a otros.  Fue hace 6 años.

                     Pintando

Este ataque ocurrió cuando 2 médicos y yo trabajábamos y decidimos parar para cenar.  Ocurrió fuera de un restaurante.  Cuatro hombres se acercaron a nosotros; dos pusieron armas a las cabezas de los médicos. Uno me robaba y trataba de violarme. Los pensamientos de mi tortura pendiente y asesinato; posiblemente cortado en pedazos y arrojado al río para que mi madre tuviera que identificar pasó por mi mente y yo gritaba, gritaba, y gritaba mientras que luchaba contra mi asaltante.  Mientras tanto alguien cercano con un celular debe haber llamado a la policía.  Cuando el coche de policía llegó, los asaltantes huyeron robándome solamente de mis documentos y mi dinero.

Cinco años más tarde, trabajando con unos trabajadores sexuales en una zona peligrosa en el centro de San Salvador, un grupo de <<mareros>> me paró y me tocó.  Cuando yo empujé a uno, me golpeó, pero solamente tomó mi bolsa. Me consideré bendecida para sobrevivir porque una semana más tarde en la misma zona mataron a una mujer.

Los padres y la sociedad quieren criar a los hijos en un papel específico de género particular, algunas veces forzando un género en un hijo sin importar si  no encaja ese niño individual. Me criaron como un niño. Nací el 10 de octubre de 1979, cuando el país acercaba su guerra civil. Mis padres sintieron que era más seguro criarme como un niño durante ese tiempo. El ejército violó niñas.

Me criaron en una cultura de machismo fuerte promovido por mi padre.  Podría llegar a ser violento con mi hermano y conmigo. Mi madre también fue víctima de violencia doméstica. Ella fue hospitalizada dos veces debido a sus ataques. Puedo recordar un incidente cuando yo tenía 15 años; los tres hijos trataron de salvar a nuestra madre del ataque de nuestro padre. Mi padre no era alcohólico y nunca usó drogas.  Sus problemas vinieron de los conflictos de manejo de la ira como un resultado de una enfermedad de personalidad neurótica. Siento que el raíz de la cultura machismo no es relacionado con economía; sino algo que las religiones fundamentales dicen que Dios creó a las mujeres para sufrir y estar oprimidas.

Cuando tenía 6 años en 1986 El Salvador experimentó un terremoto devastador que destruyó mi edificio de 5 pisos escolar mientras estábamos en clase. Mi aula estaba situada en el primer piso; los estudiantes mayores recataron a los estudiantes menores. Puedo recordar vívidamente las escenas en la tele de la destrucción similar del terremoto en otras escuelas sin sobrevivientes y los padres llevando a sus hijos muertos fuera de los escombros. Esta experiencia me enseño sobre la fragilidad  de la vida y la vulnerabilidad en que vivimos cada día.

Otra experiencia espeluznante durante mi niñez ocurrió cuando tenía siete u ocho años.  Me sentaba en una mecedora dentro de mi casa y acabo de pasar a estar meciendo cuando una bala literalmente pasó antes de mis ojos a través de mi  cuerpo por la puerta.  Eso es una llamada cercana.  Otra fracción de un secundo más tarde meciendo hacia delante y yo estaría muerta.

Los tres asistimos a escuelas jesuitas y privadas. La que mi hermana y yo asistimos era Externado de San José.  Me di cuenta de crecer, los problemas de identidad de género que tenía nunca estaban en la escuela con mis compañeros y los maestros me respetaban.  Estaban en casa primariamente con mi padre. Las escuelas jesuitas elevaron nuestra conciencia de otro punto de vista en términos de los derechos humanos y la dignidad.  Los padres de muchos de mi amigos que asistieron a la escuela eran sobrevivientes  de la masacre del 30 de julio de 1975, eran exilados, o tenían miembros familiares desaparecidos. Estábamos expuestos a injusticias en edades muy jóvenes impresionables.

El dolor es duro de manejar a cualquier edad pero perdí dos personas muy importantes en mi vida dentro de seis meses uno de otro cuando era una chica. Mi abuela materna, que estaba muy cerca y que sirvió como un modelo religioso, murió el 23 de mayo de 1994.  Mi mejor amigo escolar murió el 29 de agosto de 1994 de leucemia y la parte más difícil de su muerte era que sabía que su muerte fue inminente y no poder decir adiós a él.  En la cultura latina consideramos que esa es una tradición importante. Mis padres estaban bien intencionados de protegerme de lo que anticiparon que fuera una escena muy impactante para mí manejar visitarlo en el hospital en su lecho de muerte.  Había sido un lastre en el octavo grado debido a su enfermedad y yo había seguido adelante en el noveno grado y así no nos veíamos regularmente.  No les echo la culpa a mis padres; no me gusta esa palabra y siento que no puedas vivir en paz si usas esa palabra. Las cosas pasan y tienes que aprender de ellas y la palabra está complicada. Prefiero culpar situaciones, circunstancias, contextos, como machismo u odio o prejuicios más que la gente.  La gente simplemente refleja ideologías.

La cosa más importante que aprendí sobre perder a mi amigo era no tener nada que arrepentirme. Habiendo estado en dos grados diferentes, no tenía las oportunidades de pasar tiempo de buena calidad con mi amigo. Ojalá pudiéramos haberlo hecho. Nunca quiero  lamentar nada que olvido hacer para alguien. Por ejemplo, había vivido lejos de casa durante 16 años y volví para vivir con mi mamá hace dos años. Ella sufrió una depresión profunda después de perder a su hermana. Era peor que perder a su mamá o a su esposo. Estaba destruida.  Estoy con ella ahora pasando el tiempo juntas porque tengo la oportunidad de hacerlo.  Quiero que ella tenga las mejores memorias de mí y quiero crear las mejores memorias para ella mientras puedo. Es inútil más tarde.

No pienso que pudiera haber sobrevivido ninguna de estas pruebas sin  ninguno de los dos elementos claves. El primero es mi fe.  Los jesuitas a la escuela se nos originaron en un tipo de fe basado para ayudar a otros. Le permite preguntar. No fue una obligación para asistir a servicios en  la capilla de la escuela si usted no quería. Los jesuitas se nos expusieron a la teología de la liberación y mi tradición de pensar de Dios no es su ser en las nubes, sino muy cerca de nosotros. Mi fe es una fe fuerte y profunda.  Agradezco a Dios por todo en mi vida y me siento si no tenía fe, que si no hubiera algo supremo para creer, no habría sobrevivido.  Ahora sirvo como un líder activo dentro de la Iglesia Anglicana.

La segunda actividad clave que probablemente contribuye a mi sobrevivencia y bienestar es mi sed de leer. Comencé a leer a 4 años de edad. No había niños en mi vecindad de mi edad. Mi hermana tiene 11 años mayor y mi hermano tiene 9 años mayor. Mis problemas de identidad de género jugaron a mi conflicto interno. No podía hacer cosas de chicas porque no me permitían.  No podía hacer cosas de chicos porque no me interesaba.  Estaba en limbo y a veces me sentí muy sola. La lectura sirvió como un escape de la realidad; podía fantasear  en los personajes de los libros; podía ser catártico. La lectura era la clave en llenar las horas de soledad para mí. La soledad, para mí, no era simplemente estar sola. Podía estar en un gran mar de rostros pero permanecer sola en mis pensamientos y en mi corazón.

Comencé a leer caricaturas cuando era joven y moví a los libros históricos.  Probablemente leí todo por la autora nicaragüense, Gioconda Belli.  La lectura hizo más que llenar el vacío en mi vida; me enseñó mucho y acabé de ganar premios y becas para el resto de mi educación como el resultado de dedicarme y esforzarme por aprender. Me encanta aprender idiomas y comencé a aprender inglés de un vecino canadiense cuando tenía cinco años.  Tomé clases de portugués por seis meses; aprendí alemán de un novio, y hable un poquito de italiano.

Las artes conectaron conmigo y como muchos lectores ávidos, escribí pero sólo para uso personal o para la escuela. Participé activamente en el teatro, cantando, y bailando. Elegí estudiar en el diseño de arte en la Universidad Dr. Matías Delgado, una universidad privada, porque La Universidad Nacional no ofreció ningunas clases en esa área a ese tiempo. Estudié el diseño de moda, de joyería, paisajes, fotografía y marionetas infantiles, etc. Porque tiendo a estar en el lado activo y requiero sólo cuatro horas de dormir cada noche, además de leer, tiendo a participar en proyectos a mayor escala, parte de la hermandad.  Poe ejemplo, comencé a criar y rescatar pájaros.

                                                 Cocotiles

Mi madre es mi <<tatuaje>>.  Está en mi corazón.  Nuestras personalidades son bastante similares y nosotras ambas tienden a reaccionar en una manera tranquila en momentos difíciles.  Ella no es necesariamente expresiva, pero un modelo a seguir en sus acciones de valentía y serenidad.  Mi madre puede ver cara y cruz de una moneda.  Escogió una profesión humanística.  Mi mamá ha trabajado como una maestra de escuela desde que tenía 17 años. Estudió sociología a la Universidad Nacional, que era un campo peligroso de estudiar durante los ochenta cuando el militar procesó estudiantes estudiando los campos de los derechos humanos. Mi madre fue una de los sobrevivientes de la masacre del 30 de julio de 1975 (un ataque militar sobre los estudiantes de la universidad)), que  todavía se conmemora en este país. Al tiempo que pasó, la escuela jesuita Externado de San José abrió sus puertas a aquéllos huyendo la masacre. Mi madre se gradué de la universidad y se hizo una socióloga cuando yo tenía seis años.  Era consciente de lo difícil que ella  estudió y trabajó para su título.  Cuando yo tenía nueve años, ella estudió en España por un año para su maestría.

Mi mamá es socióloga; también es una feminista y una maestra viviendo en una situación hogareña violenta. Ella no sólo estaba construyendo un base de habilidades profesionales, sino trabajando en el valor de dejar a mi padre sabiendo que ella tendría que prepararse económicamente para tres hijos.  Aunque abusivo, mi padre tenía  mucho éxito en el campo publicitario de empleo.  Él era el poder económico de nuestra familia.  Vivíamos un estilo de vida confortable de clase media.  Todo esto tomó en cuenta la decisión de mi mamá.

En 1995 cuando yo tenía 16 años mis padres se divorciaron y mi mamá siguió de mantener y educarnos.  Los tres de nosotros somos bien educados como un resultado y tenemos carreras profesionales.  Mi hermana es médica pediátrica de orejas, nariz, y garganta; mi hermano es ingeniero eléctrico.  Me hice diseñadora de productos en el área de artes y artesanía.

Después de graduarme del colegio, trabajé y estudié a la universidad y quise ayudar a mi mamá económicamente con mis estudios.  In 2004 fui a Costa Rica para continuar mis estudios y me quedé allí dos años.  En ese momento decidí ver a un médico sobre mi confusión con mi identidad de género. Realizó pruebas extensivas de sangre y ADN resultando en hallazgos de algo que no nunca había oído hablar de la condición intersexual de XXY. Me dijo que existen 75 tipos y mi caso mostró 3 tipos: cromosomas, hormonas y rasgos físicos. Ahora todos mis sentimientos tenían sentidos y tomé la decisión de pasar por la transición.

Durante este tiempo de tratamiento en Costa Rica, seguí estudiando.  Decidí usar esas habilidades de arte para ayudarme a mí misma desde mi ataque hace 6 años así como para ayudar a otros en situaciones similares por violencia de género.  Ser una mujer en El Salvador es peligrosa.  Una defensora de los derechos humanos nos hace muy vulnerable.  Una parte de trabajar con los derechos humanos es empatizando  con otros que sufren. Cuando usted permite que su propio corazón se cura, esa energía transmite a ésos alrededor de usted.  Mi tarjeta de presentación lee, <<El diseño social para un cambio social>>.  Hay solamente tres terapeutas de arte en El Salvador.  Trabajamos separadamente; a veces ofrezco mis servicios porque muchos que necesitan ayuda no tienen la capacidad para pagar.

No tenía ninguna intención de empezar Colectivo Alejandría, pero descubrí que no había ninguna organización para los individuales de la comunidad de LGBTI que son sobrevivientes de crímenes de odio de licgénero de fobia de Homo Lesbo Bi Trans Inter. Como estudiamos lo que este grupo necesitaba colectivamente, descubrimos que muchos están echados de sus casas a edades jóvenes. No tienen NINGÚN ACCESO a salud, NINGÚN ACCESO a educación, NINGÚN ACCESO a empleo, NINGÚN ACCESO a asistencia médica.  La mayoridad de las mujeres transgéneras  para trabajar en otras opciones de empleo, y están obligadas a trabajo sexual para sobrevivir. Veinticinco punto seis por ciento tienen VIH. (VIH no ha sido un problema dentro de la comunidad transgénera). De seis asesinatos por delitos de odio, cuatro son transgéneros y dos son homosexuales; los transgéneros son blanco de acoso.  Muchas veces hay tormento personal y negación de privilegios de votar a los lugares de votación para los individuales LGBTI si sus fotos no corresponden con ésas en sus tarjetas de DUI. Los observadores internacionales de votación han ayudado en esta reciente elección presidencial pasada para reducir esta práctica discriminatoria.

Nuestra organización escogió la educación como nuestra meta fundamental  porque es una necesidad primordial básica para satisfacer antes de que el empleo y la atención de salud se inician. No hay ningunas oportunidades sin una educación.  No es posible que los individuales transgéneros reciban una educación pública ni privada en El Salvador a menos que vayan a una escuela nocturna, asistan a  clases los fines de semana o tomen clases en línea.  Esto se debe a la actitud omnipresente  y discriminatoria dentro de las escuelas, que incluso es promovida al nivel universitario por el personal profesional.  El personal no está capacitado para manejar la dinámica ni respetar la diversidad del individuo transgénero.  Hay un caso actual pendiente a una universidad privada en que el estudiante transgénero tenía que dejar debido a la violencia física e emocional de los profesores que promovieron a los estudiantes que violaron sus derechos humanos.  Denunciamos esa práctica de la universidad.

Hemos hablado con el Ministerio de Educación sobre esta injusticia. Recientemente cinco mujeres transgéneras se graduaron del colegio por la primera vez con expresión de género pero con sus nombres legales o con nombres dados por sus padres. Una estudiante estaba en su segundo año en la escuela de periodismo pero tenía que parar debido de la discriminación.

Como la única cara visible intersexual en este país, ciertamente soy consciente de ser blanco; soy consciente de los peligros en este campo que elegí seguir.  Sueño de una vida sin miedo. Espero que las generaciones nuevas puedan ser criadas en un lugar mejor y más seguro para proveer una vida feliz sin prejuicios.  Espero que mis esfuerzos sirvan como un principio, un trampolín para los otros defensores y activistas en esta área de derechos humanos.  Espero que mis dos sobrinas puedan ser criadas en un contexto diferente de que éramos criados. Una niña con quién estoy involucrada en este momento es una víctima de once años de abuso sexual que está embarazada de siete meses.  Ella NO debería de tener que tener ni criar a un niño robándola de su  propia vida y criando un niño indeseado.  Ella tiene la misma edad como una de mis sobrinas. No puedo imaginar  una sociedad que la obligue mantener y criar al niño. Quiero luchar por ella. Los derechos de aborto no existen en El Salvador, que tiene la tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo. A nosotros, los trabajadores de los derechos humanos, nos gusta ver tres excepciones hechas: en el caso de abuso sexual, si el bebé no tiene la habilidad de vivir fuera de útero, o si la vida de la madre está en peligro.

SAM

A este momento estoy cerca de completar un estudio sobre la violencia de género.  Aunque no me gustan las etiquetas, por razones políticos, tengo que presentarme trabajando en nombre de los derechos de otros. A veces voy a presentarme como indígena si eso va a ayudar ese grupo de mujeres; otras veces voy a presentarme como una transgénera, si necesitan mi ayuda. Básicamente todo está debajo del escudo de <<Deje de la violencia de género; permita la diversidad de género en los derechos humanos>>.  Entonces, hay varias otras áreas en que trato de decidir entre estudiar para mi maestría. Todos se tratan de los cambios sociales.

Mi fe, mi mamá, y el amor por lo que quiero hacer siguen proveyéndome con fuerza y apoyo personal. Es posible que no vea los resultados de mi trabajo durante mi vida, pero quizás mis esfuerzos serán el comienzo para el futuro.  Ésa es mi motivación.

Ciento cincuenta casos contra los individuales transgéneros han sido declarados con impunidad completa por los cuerpos policiales.   Eso es inaceptable.

                                                 Flores

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