Julio (Tito) Mancia Spanish Version

JULIO “TITO” MANCIA

Translated by Juan Escobar

“Algunas veces, uno tiene que sufrir en la vida para apreciar su valor.”

Nota del editor. La cautivante sonrisa de Tito evidencia su personalidad encantadora. Él es un hombre de negocios exitoso que nunca se olvida de sus raíces humildes. Sin embargo, ha experimentado su merecida cuota de situaciones difíciles al coquetear con el peligro, pero, gracias a Dios, él consiguió superarlas y aprender de ellas.

Ser un hombre de la familia es lo típico para Tito. Él tiene a TODA la familia en el negocio: padres, hermanos, parientes políticos y niños. Pero él ríe cuando cuenta que, al iniciar su empresa, sus hermanos habían decidido que sus esposas no tendrían ninguna participación en la toma de decisiones del negocio –una franquicia de las famosas nueces Bazzini, empresa que se formó en 1886 en el Bronx, ciudad de Nueva York. (Toda reunión Rotaria en su filial de San Salvador comienza con bebidas, nueces Bazzini y frutos secos, cortesía de Tito.)

Además, Tito ofrece su apoyo a cualquier persona que él encuentra y que necesita ayuda; él hace esto a menudo por su cuenta. Yo lo sé porque fui muy afortunado de recibir su generosidad cuando pasaba por un apuro. En otras ocasiones, él se encuentra colaborando con organizaciones como el Club Rotario. Es clave para encontrar las mejores maneras de estirar el presupuesto limitado de dinero que se utilizará para diversos artículos requeridos dentro de una comunidad campesina, donde las necesidades son muchas. Lo que admiro de Tito es que él trabaja como un miembro más del equipo con los ingenieros, arquitectos y otros participantes en los proyectos sin dejar que su ego o sus habilidades tomen el control.

Tito working in his office

MIS ANTECEDENTES Y EDUCACIÓN

Nací el 24 de enero de 1962 en San Salvador, en un hogar de tres hermanos; mis padres eran REALMENTE pobres. Mi mamá tenía una pequeña tienda en nuestra casa, situada cerca de la universidad, y mi papá era policía. Él era un hombre decente que rechazaba aceptar sobornos. No entendía porqué mis amigos, cuyos papás también eran policías, se encontraban en una mejor situación que la nuestra. Cuando era un adolescente, me armé de valor para preguntarle la razón y su respuesta fue esta: “Yo no robo el dinero de la gente.” En ese momento, yo me di cuenta de que él era honesto y honorable en lugar de un corrupto. Esa era la razón por la que vivíamos tan mal; vivíamos únicamente de su sueldo, no de los sobornos. Mi padre era un buen hombre y, las gracias le sean dadas a Dios, él dejó la fuerza policial en 1982 –al principio de la guerra civil– porque a él no le gustaba lo que estaba sucediendo. Mi papá tenía fuertes principios morales y no podía hacer lo que la policía le pedía llevar a cabo.

Por tres años, fui a una escuela técnica en San Marcos, donde estudié electrónica, que incluía también destrezas arquitectónicas. A la edad de 18 años, planeaba ir a la universidad, pero como la guerra civil estaba en desarrollo, mis padres no querían involucrarse. Así, primero enviaron a mi hermano a los EE. UU. y, tres meses más tarde, me enviaron a mí.

 

ÉPOCA EN LOS EE. UU.

Me encontraba entre un grupo de sesenta personas, conducido por cuatro coyotes que nos harían atravesar la frontera en California. Los coyotes dijeron a los hombres que cruzaran primero y que corrieran rápidamente. Luego, mandaron a las mujeres y a los niños que fueran después. Los hombres consiguieron hacerlo con seguridad entre las 10:00 p. m. y las 4:00 a. m., pero los oficiales de inmigración atraparon a las mujeres y a los niños porque estos últimos, ocultos bajo la hierba, estaban asustados y comenzaron a gritar “¡No disparen, por favor!”, lo que causó su captura. Tres meses más tarde, este grupo logró cruzar con éxito. Mi tío me dio algo de efectivo para que lo usara cuando consiguiera llegar a los EE. UU.

Mi primer empleo fue trabajar en el sector agrícola en el área de Sacramento, cosechando sandías. Tenía 18 años y fui despedido porque no podía mantener el ritmo requerido por el trabajo.

Llamé a mi hermano, quien me ofreció un trabajo en una gasolinera en un peligroso vecindario negro, en una estación cerrada. Tardaba dos horas de recorrido en autobús para llegar allí. Trabajaba en un turno de 12 horas y después viajaba otras 2 horas para volver a casa, lo que, por norma, sumaban 16 horas horas diarias.

El siguiente trabajo que conseguí fue conducir camiones. Aprendí a leer mapas para hacer entregas de botellas plásticas y de cristal vacías por un año. Tenía 19 años de edad. Luego, comencé a conducir camiones de 18 ruedas, lo que me obligó a mentir sobre mi edad, porque la edad mínima requerida para realizar ese trabajo era de 20 años. Trabajé por seis años conduciendo a través de California y de Arizona y ganaba US$ 2000 por semana, pero yo era un ilegal.

Mientras viví en los EE. UU., gané bastante dinero, pero elegí conducir un pequeño y viejo auto, por lo que la gente reía y me decía que me comprara uno nuevo y más grande, pues sí tenía el efectivo pagarlo. Sin embargo, tenía un propósito y una meta por los cuales ahorraba mi dinero. Ahora que ya tengo mi negocio, esta misma gente está conduciendo viejos camiones y ven que actualmente me encuentro en una situación diferente. Uno tiene que sacrificarse, si se desea conseguir algo.

Considero a los EE. UU. como mi segunda patria. Viajo de un país a otro con una visa de transporte de equipo para mi trabajo; soy observante y muy respetuoso de la ley en los EE. UU. Me gusta mucho aquí y aprendí muchas de las cosas buenas que los EE. UU. tienen que ofrecer, incluyendo el valor del dinero y el valor de una persona que, a pesar de no tener nada, tiene indefectiblemente los mismos derechos. Cada persona tiene dignidad. Cada uno trabaja muy duro. Esto cambió mi vida y realmente aprecio eso.

Lo único que atestigüé en los EE. UU. y que no me gustaba era la discriminación contra los negros, los hispanos y los que no hablaban inglés. Una vez, mientras viajaba en un camión a El Salvador, tuve problemas mecánicos en Mississippi y me puse a un lado del camino para revisar el ruido que mi vehículo hacía. Entonces, algunos lugareños se plantaron a mi lado y me amenazaron diciéndome que tenía 10 minutos para marcharme y que si después de ese tiempo yo todavía estaba allí, ellos me matarían. Afortunadamente, conseguí que el carro se moviera la distancia suficiente para alejarme del lugar y arreglar el desperfecto más tarde.

 

MATRIMONIO Y FAMILIA

En 1982, cuando me casé con una muchacha Salvadoreña en los EE. UU., que también era ilegal, dije: “No puedo seguir ocultaándome de la inmigración todo el tiempo. Tengo dinero; regresemos a El Salvador.” Y así lo hicimos. Esperamos dos años para comenzar una familia de modo que pudiéramos disfrutar el uno del otro. Nuestra primera hija nació un día de 1984. Ese día, yo atestigüé las cosas más asombrosas de mi vida. Nuestra segunda hija “fue fabricada” en los EE. UU., pero nació aquí en El Salvador. Dos años más tarde, durante la guerra civil, otro niña nació. Sin embargo, sentíamos que el siguiente hijo debía nacer en los EE. UU. Ahora, tengo cuatro descendientes: tres hijas y un hijo.

Yo acepto y respeto todas las religiones, porque hay un solo Dios. Mi esposa y yo siempre hemos creído en Jesucristo. Enviamos a nuestros niños a una escuela Bautista para que aprendieran mejores valores. Estoy contento de haber hecho eso. Nuestros hijos asistieron a la iglesia hasta sus años adolescentes. En ese punto, las diversas actividades laborales interfirieron y, después de eso, ya no los obligamos a asistir a los cultos de adoración.

 

MUDANZA DEL NEGOCIO A EL SALVADOR

Mi hermano se había trasladado a Nueva York para estar con su novia con quien se casó; ella trabajaba para la Compañía de Nueces Bazzini. Entonces, el pensó que podríamos comenzar una franquicia de la compañía en El Salvador, así que es eso lo que lo hicimos. En 1988, mi hermano y yo trasladamos en camiones todo el equipo operativo necesario desde la ciudad de Nueva York hasta aquí en El Salvador: asadores, máquinas de embalaje y todo lo necesario para el negocio. Los dueños se arriesgaron a que lo hiciéramos bien. Teníamos una pequeña bodega y, en 1992, comenzamos a vender nueces a las aerolíneas y a los supermercados. Me di cuenta de que este país nunca antes había consumido nueces como bocadillos, así que tuvimos que desarrollar estrategias de comercialización en una cultura que nunca había consumido este producto. Les enseñamos que eran un bocadillo sano. Ahora tenemos 175 empleados involucrados directamente en la producción y 2000 empleados indirectos que incluyen conductores, administradores, vendedores, personal de seguridad y distribuidores. Tenemos también una planta de distribución en Guatemala.

Preparación de las nueces para asar

 

CÓMO REFLEXIONAR SOBRE TU VIDA AFECTA LAS DECISIONES DE TU NEGOCIO

Andes de la guerra civil de este país, a la gente pobre le sucedían muchas cosas malas, especialmente a aquellas que trabajaban en el área agrícola y que son las que sufrieron más. Por ejemplo, los dueños de las fincas de café trataban a sus trabajadores como esclavos. No podían salir a ninguna parte fuera de la finca y no tenían oportunidades. Ni siquiera eran tratados como seres humanos. El sistema tuvo que cambiarse y desarrollarse para que el país mejorara.

Cuando establecimos nuestro negocio, sabía que debíamos tratar a nuestros trabajadores con justicia. En los EE. UU., yo fui testigo de primera mano de cómo se aprovechaban de los trabajadores ilegales, por tanto, no quería hacer eso en mi propio negocio. Esto implicaba reconocerles sus vacaciones y días libres, por ejemplo. Si nuestros trabajadores son felices, contribuirán a nuestro negocio.

Personal de oficina de Tito

De mi padre, también tuve un buen modelo de honestidad. Él fue quizás uno de los pocos miembros de la fuerza policial que nunca aceptó sobornos. Conociendo a mi familia como la conozco, puedo asegurar que son gente en la que puedo confiar y así lo hago en el negocio. Somos trabajadores esforzados y todos laboramos juntos y desempeñamos varias funciones. Por otra parte, todos los hermanos decidimos que nuestras esposas no tomarían decisiones económicas, aunque… (se ríe.)

 

LLAMADAS CERCANAS

Hace dieciocho años, mi hermano y yo estábamos en Guatemala cuando una camioneta intentó golpearnos y, luego, sus ocupantes nos capturaron. Durante seis horas, ellos nos golpearon mientras nos exigían drogas y dinero. ¡Eran POLICÍAS! Finalmente, cuando nos registraron, nos quitaron nuestros objetos de valor advirtiéndonos que si decíamos algo a cualquier persona, regresarían en una hora para matarnos. Esto le sucede con frecuencia a los vehículos con placas salvadoreñas que viajan dentro de Guatemala. Por esa razón, ahora tenemos una compañía en Guatemala, lo que nos da el derecho a circular con placas guatemaltecas en nuestro vehículo. Nosotros no nos preguntamos “¿porqué me pasa esto a mí?” ni tampoco nos culpamos. No tenemos tiempo para perder en las cortes guatemaltecas. Es de esta manera que uno aprende a protegerse sí mismo. ¡NUNCA viajen a Guatemala con placas de otro país!

Nuestra familia pasó por una experiencia penosa que involucró a nuestra hija Marcella con un depredador de Internet. Ella se graduó de la universidad e intentaba encontrar una manera de estudiar en los EE. UU., cuando conoció a un individuo en Internet que le prometía muchas cosas, si ella viajaba hasta allá. Él trataba de atraerla con sus invitaciones, pero lo que ella no sabía era que él intentaba atraparla en una relación abusiva. Mi esposa y yo no supimos nada sobre esto hasta que ya fue demasiado tarde y nuestra hija ya había salido del país. Ella tenía 26 años y nos había dejado una nota en la que nos pedía que respetáramos su decisión. Yo estaba realmente muy, muy enojado; no obstante, oraba por ella. La llamé pidiéndole que me hiciera caso y que no se casara con ese individuo porque ella no sabía nada sobre él, pero no me escuchó y se casó con él. Este sujeto había nacido en Ecuador, pero era también ciudadano estadounidense. Así, perdimos comunicación con ella por un tiempo hasta que Marcella llamó a mi hermana en Stockton, California, para pedirle que me dijera que estaba sufriendo por causa del abuso de su esposo. Envié dinero inmediatamente para sacarla de ese lugar y enviarla a casa de mi hermana. Marcella estaba enferma y embarazada. Me fui para allá tan pronto como toda la información estuvo en orden y literalmente la rescaté llevándola al hospital. Una semana a más tarde, la traje de regreso aquí a El Salvador. Le diagnosticaron que tenía un embarazo de riesgo elevado. Por otra parte, conseguimos averiguar que este individuo ya estaba casado. Luego, alguien le aconsejó que debía ir a la Embajada de los EE. UU. y así lo hicimos. La comprensiva funcionaria con la que ella habló le aconsejó dar a luz al bebé en los EE. UU., donde las leyes podrían proteger al niño y otorgarle la ciudadanía estadounidense. Ella, además, podría levantar cargos contra ese hombre porque ella era una ilegal que fue abusada por un ciudadano estadounidense. Esto sucedió hace dos años.

Cuando uno cree en Dios, Él te da la energía y pone a la gente adecuada en tu vida para ayudarte. Por esta razón, yo oro a Dios para que me ayude a tomar las decisiones correctas. Me siento bendecido por Él, pues me ha permitido atravesar victorioso los malos momentos y por hacerme comprender que a veces uno tiene que sufrir en la vida para apreciar su verdadero valor.

 

HACIA ADELANTE

Esta es la mejor década de mi vida, porque mis hijos ya han crecido y ahora ya puedo disfrutar junto a ellos. Me gustaría ser más positivo sobre la situación actual de mi país. Todos los poderes políticos deben trabajar juntos para mejorar la seguridad del país y mantener el control. La gente ya no confía en la Policía para solucionar los problemas. Necesitamos más oportunidades para nuestra juventud. Cuando se vuelven hacia la violencia y luego van a las prisiones, en condiciones deshumanizantes, ellos terminan maltratados. En este sentido, necesitamos ofrecer mejores ambientes con oportunidades para desarrollar la confianza.

Nuestro negocio se está ampliando hacia nuevas direcciones y posiblemente incluiremos otro producto. Una nueva oportunidad que estamos explorando es producir un caramelo de chocolate negro sin igual. Un individuo nos ofreció comprar un millón de libras de este producto, así que estamos en curso de comprar, desde China, el equipo necesario para producirlo. Debemos mirar siempre adelante.

Nota del editor. Tito trabaja incansablemente, tanto por cuenta propia como con los Rotarios Internacionales, para instalar tanques de agua y sistemas de saneamiento en las comunidades campesinas que carecen de estos servicios. Él nos muestra una comunidad que vive en sencillas viviendas hechas de lodo. Por este motivo, él está trabajando para substituirlas por estructuras de bloque más substanciales. Tito está comprometido en mejorar las vidas de sus conciudadanos salvadoreños. Además, él también se encuentra apoyando a un joven cuyo sueño es proporcionar cultivos sostenibles para los indigentes. ¡Estos son solo algunos de los proyectos de los que conocemos!

Casas construidas con lodo en una comunidad rural

Casas de concreto más substanciales/más durables que Tito está construyendo para substituir las antiguas viviendas

Home (Return to Embracing El Salvador Article Julio (Tito) Mancia-English Version)

Contributions

    Afflicted with Hope / embracingelsalvador.org is one of many outreach ministries at
    Saint Stephen Evangelical Lutheran Church (ELCA)
    30 West Main Street, PO Box 266
    New Kingstown, PA 17072

    Tax deductible donations for support of this work in El Salvador may be sent to the above address.