Jay Vader Spanish

Jay Vader

Spanish translation provided by Profesora Espanol Jeanette Fogarty

Crié un sello y un escudo alrededor de mí mismo.

Una nota del editor:

La guerra no termina cuando el conflicto termina.  Sus víctimas van más allá de los cuerpos que estaban en el campo de batalla que se ve salpicado a través de las noticias y en la portada de la revista <<Time>>, más allá de los líderes y  soldados en ambos lados luchando por una causa, más allá los pueblos diezmados y los refugiados sin hogar que dejaron atrás.

Estas víctimas a menudo incluyen a los niños al margen que quedan atrapados en sus consecuencias. Estos  jóvenes inocentes a veces están protegidos de los detalles e hechos u oyen explicaciones sesadas y unilaterales, que pueden ser precisas, inexactas, o solamente verdades parciales. Si los niños son de las familias militares, a menudo están crecidos para que no hagan preguntas y sean duros, aceptar la poca información que reciben, y  manejen por sí solos y sin recursos u orientación.

En el caso de un asesino de un padre, como es verdad de nuestro narrador, este niño de diez años, se le contó una historia que se perpetuó a lo largo de su vida. No sabemos si la versión que se le dijo refleja la verdad, pero esta versión es  a lo que se aferró. Le dijeron que no hiciera preguntas.  No le ofrecieron salidas para lidiar con su dolor. En ausencia de curar oportunidades, la ira y la venganza se han trasladado a sus relaciones y toma de decisiones como un adulto. Reconoce ahora cómo reprimió muchos sentimientos que tenía como un niño y tenía lagunas en su memoria en torno al período del tiempo cuando mataron a su padre.

Los efectos a largo plazo de la guerra pueden durar muchísimo tiempo aparentemente, pero incluso más tiempo por dentro, en forma de trauma emocional.

Crecí en una burbuja protegida.  Mi mamá, Liliana Rubio de Valdés, cuyo padre era un influyente oficial militar, creció en una familia militar.  Se casó con mi papá, Tte. Coronel Baltazar A. Valdés, también un militar por carrera.  Nos criaron a los tres niños en un hogar amoroso, pero estricto en la vecindad Utila de Santa Tecla (más tarde conocida como Nueva San Salvador) donde eligieron a nuestros amigos con cuidado, que eran hijos de otros oficiales militares,  amigos de mis padres y parientes ( principalmente para nuestra seguridad).  Nuestra vida familiar era estable, y mi padre se aseguró brindar abundantemente de nuestros huéspedes durante nuestras reuniones sociales.  Fuimos dueños de una casa de playa en Metalio donde nos reuníamos y descansábamos por encima del puerto de Acajutla.

Para mí la escuela consistió en 8 años de una escuela católica seguido de 4 años de una academia militar antes de asistir a la Universidad de José Matías Delgado.  Cuando algunas escuelas se convirtieron en objetivo a los finales de los 80, me mandaron a los Estados Unidos hasta que la situación en El Salvador se hizo menos peligrosa.

Mi padre tenía una fuerte sensación de control, pero lo describiré como un oficial y un caballero.  La palabra caballerosidad viene a la mente cuando lo recuerdo. Mis momentos favoritos fueron pasar tiempo con mi papá al campo de tiro  de la base o pasear con el Club de Oficiales donde sirvió como el segundo a cargo.  Nunca pensé en él como un oficial militar importante;  él sólo era mi papá.

Nuestra familia era segura y protegida por un detalle de seguridad pesada debido a unas amenazas de muerte que mi papá había recibido. Mi papá tenía guardaespaldas asignados a él, además a mi mamá, mis dos hermanas mayores y mí.  Siempre había 4 guardaespaldas en la casa, dos en el coche y el conductor, y uno asignado a cada uno de nosotros en todas partes que íbamos, algunas veces incluyendo a la escuela.  Supuse que todos vivían de esta manera, desde que nosotros asociamos primariamente con las familias de otros oficiales.

Esa sensación de bienestar di por hecho estaba sacudida definitivamente en 1978 o 1979  cuando mataron a un tío favorito.  Era un terrateniente que fue presionado para vender una parcela de tierra  que estaba ubicada en una ubicación privilegiada  para ser urbanizada.  Una escuela y casas grandes la rodearon.  Se mantuvo firme a rechazar a vender esa propiedad y lo castigaron por su compromiso. Su muerte trágica marcó el empiezo de un ciclo cambiando mi realidad por siempre.  Tenía ocho años.

En El Salvador como los sucesos se intensificaron y las hostilidades crecieron en 1979, más terroristas empezaron a entrar en las calles para robar bancos, atacar a los soldados, destruyendo a infraestructuras, etc. Hacia este tiempo en la zona, los guerrilleros luchaban incluyendo bombardeos de empresas de servicio público, por ejemplo, empresas de electricidad y agua.  En una ocasión, colocaron una bomba en un oficio de empresa de servicio público seis manzanas de distancia de nuestra casa.  Consistía en cargas de dinamita determinadas que iban a disparar a eso de las once de la noche.  Los cuatro o más perpetradores por error estacionaron su coche de escape directo enfrente de nuestra casa. Nuestros guardaespaldas oyeron la conmoción, los vieron corriendo hacia el vehículo, un tiroteo ocurrió y alcanzaron un disparo  tratando de entrar en el coche de escape. Yo no estaba en casa esa noche, cuando llegué el próximo día, vi los orificios de bala en la parte delantera de la puerta y la puerta del garaje. Me dijeron que el coche de escape estaba lleno de orificios de bala que parecía como un colador. Nunca lo vi.

Poco después de que ocurriera ese incidente, nuestra casa se volvió un blanco a un bombardeo de casa en el Día de Madres, 1080. La ola de la explosión rompió ventanas de casas a eso de 8 a 10 manzanas de distancia.  El artefacto sí mismo era crudo, uno hecho de 25 cartuchos de dinamita (así me dijeron), y afortunadamente para nuestra familia, estaba colocado contra una pared de hormigón de 16-18 pulgadas, amortiguó el impacto y salvó nuestras vidas.  Mi mamá y nosotros tres hijos estuvieron en casa a ese momento. Acabé de apagar a la llave de la luz en mi dormitorio cuando la bomba explotó; pensé que yo la activé.  Corrí abajo para descubrir que cada ventana de la casa estaba desmenuzada; los coches estaban desplazados.  Treinta minutos más tarde, mi papá volvió a casa y me dijo en una voz de toda naturalidad, <<no llores, vuelve a la cama, y acuéstate, todo estará bien>>.  Y lo hice.  La próxima mañana me desperté a los ruidos de los trabajadores de construcción ya empezando a las reparaciones. No se ofreció ninguna explicación; no se hicieron preguntas. Los dos guardaespaldas usuales protegiendo a mi papá subieron a seis, y alternó entre dos coches.  Entonces sabíamos, estábamos en peligro real.

Si había una conexión entre el incidente cercano de la bomba de servicio de público que podría haber desencadenado más sentimientos malos hacia mi papá porque 4 personas fueron asesinadas frente a nuestra casa y nuestra propia casa fue bombardeada, nunca sabré.

El sábado, el 10 de enero de 1981, mi papá fue asesinado. No me permitieron ver su cuerpo, debido a la crueldad de eso. No tenía ningún cierre definitivo, ninguna terapia, a ese punto mi mamá y nuestra familia nos preocupábamos más de nuestra seguridad.  Sólo recuerdo sentirme una pena profunda.  La costumbre de luto fue vestirse de  negro para mostrar el respeto por un año, me fruncieron  el ceño por no vestírmelo tanto tiempo. A ese día tengo poca ropa negra en mi vestuario porque lo asocio con funerales.  Recuerdo sólo fue pocos detalles vividos del funeral de mi padre.  Uno es de algunos grupos grandes de gente que recitarían el rosario una y otra vez y tenía que salir del cuarto porque no podría escuchar a esa repetición constante. Eso sigue siendo verdad hasta este día cuando oigo el rosario recitado. El segundo es cuando fue enterrado, tenían el sable que había sido dado cuando se hizo teniente y su sombrero militar a su ataúd, y yo los recogí y grité, << ¡Voy a vengar tu muerte! >>.  A ese momento se me llevaron rápidamente del funeral.  La gente seguían diciéndome << Eres el hombre de la casa y debes ser fuerte ahora. >>  Tenía 10 años y tenía que ser duro.

Tenía muchas lagunas en mi memoria durante este período del tiempo. Después del funeral, mi mamá me mandó vivir con algunos miembros familiares extendidos a eso de 3 semanas para crear diversiones para mí. Mis hermanas se quedaron en casa. La única información que me dijeron fue que una persona fue responsable para la muerte de mi papá. Incluso muchos años más tarde como un adulto nunca pedí más información de mi madre para que no la molestara.  A mi conocimiento mi madre nunca denunció su muerte a la Comisión de Verdad o a Tutela Legal para investigar.

Las emociones se manejan de forma privada en nuestra familia.  Recuerdo ver que mi mamá una o dos veces en su vida, en mi mente, fue la mujer más fuerte sin duda que he conocido.  Nunca paré a  pensar ni preguntar sobre eso, pero escondiendo mis sentimientos después de la muerte de mi papá fue probablemente para mi sobrevivencia. A la edad 15 tuve mi primera relación con una chica.  Me pidió que jugara un rol y fingiera romper con ella.  Un mes después inicié la separación verdadera.  Quizás yo estaba tratando de evitar que me hiciera daño primero.

Debido a la historia que rodeaba el asesinato de mi papá que escuché fue sólo una persona era responsable, lo culpé por todo lo negativo que pasó en mi vida y juré venganza. Mis sentimientos me hicieron ciego y lo más probable afectó todas mis decisiones y relaciones. Lo culpé por el bombardeo de nuestra casa. No fui incapaz de mantener relaciones románticas ni largas. Cuando se trataba de elegir una carrera, seriamente consideré unirse a la Fuerza Aérea como un piloto con el único propósito de chocar un avión contra el escondite del asesino de mi papá.  Mi mamá  quería que yo siga a una carrera militar tradicional y familiar porque me dio el nombre de un general, inun amigo de mi papá, que << te espera a la verja>>.  Si eso es lo que quería.  Sin embargo, mi lado racional sabía que unirme a la Fuerza Aérea fue por las razones equivocadas; fue solamente para vengar a la muerte de mi papá.

Mi mamá se unió al partido ARENA en 1981.  Fue una de los miembros originales cuyo nombre está en la reestructura de la Constitución y fue elegida a la asamblea legislativa en 1983.

Solía unirme con ella en distribuir frijoles, arroz, medicina, y frazadas a los necesitados.  Estas experiencias abrieron mis ojos a otra parte de necesidades de nuestra población que yo nunca sabía que existía.

Center is Jay’s mother, Liliana Rubio

En 2011 mi mamá murió del cáncer del pulmón. Quizás hubiera mantenido sus síntomas privadas por un tiempo, pero después de que mi primo de cardiología insistió en que ella se hiciera una biopsia, su salud se deterioró demasiado rápido.  Después de arreglar su funeral y la llevó al reposo, lloré a ella privada a la playa de La Libertad con una cerveza y un bol de sopa de  mariscos; su última voluntad había sido ir allí, beber una cerveza con una sopa de mariscos, pero no tenía la oportunidad de hacer eso. Entonces yo lo hice por ella.

En mi vida He experimentado escapadas por los pelos que me dejan arañar mi cabeza y hacer preguntas. La madrugada del asesinato de mi papá, suponía  acompañarlo  al base militar, pero todavía yo estaba dormido, mi papá decidió permitirme dormir más tarde.  El 19 de junio de 1985, los guerreros de FMLA fueron responsable para el ataque al Restaurante de Chili en la vecindad de San Benito resultando en la muerte de 4 marines de los EEUU.  Mi amigo y yo estábamos manejando en ese estacionamiento y entonces cambiamos nuestra mente al último momento, aproximadamente 5 minutos más tarde, el ataque empezó.  Otra vez mis amigos y yo íbamos al cine pero prohibidos la entrada porque estaba llenó.  El cine estuvo bombardeado durante ese atractivo. Otra Vez, algunos de mis amigos y yo nos asaltaron cuando estábamos a camino a la bicicleta a montaña en Guatemala.  Algunos hombres (posiblemente policía fuera de servicio debido a la jerga que hablaban) nos robaron a punta de pistola amenazando a secuestrarnos por rescate cuando vieron la posición prominente de mi mamá en el gobierno en mi identificación. Pero el otro estaba satisfecho con el efectivo que teníamos, y se fueron. ¿Me pregunté por qué sobreviví?

Fui de un lado para otro entre los Estados Unidos y El Salvador, trabajando in varios empleos y estudiando a una variedad de campos.  Una boda terminó en divorcio, lo que me había  criado pensando que nunca debería ocurrir; debo ser condenado al fracaso.

Un día mi amigo y yo estábamos en un restaurante y por casualidad encontramos al asesino de mi papá.  Elegí irme rápidamente y controlar la serie de acontecimientos más que perpetuar mis sentimientos vengativos que ocupan toda la atención y planes que había sido haciendo todos esos años.  A ese punto empecé a tomar el control de mi psiquis atormentado y cambiar su dirección. Aunque no puedo perdonar, puedo seguir adelante.

Estoy haciendo planes para mi futuro.  He completado un título asociado en dos campos diversos.  Mi plan es completar mi licenciatura de negocios.

Cuando me preguntan si haría cambios en mi vida, es difícil responder. Los cambios a lo largo mi paso de vida no pueden haberme llevado a mi esposa.  Ella y yo nos hemos estado casados por 5 años.  Ella es la luz de mi vida.  No podía sobrevivir sin ella.

Mi familia todavía es  dueña de propiedad  en El Salvador, pero no he vuelto allí por varios años. Tengo doble ciudadanía estadounidense/salvadoreña.  Espero fervientemente que el gobierno salvadoreño tome el control de la situación de las pandillas, que se ha convertido en una epidemia.  Los miembros de las pandillas no ven a sus víctimas como seres humanos.  Hacen cualquier cosa para un celular o una billetera. Al menos en la guerra civil ambos lados tenían una causa, desigualdad; los derechos no estaban aplicados a todos igualmente.   Las maras no tienen ninguna causa además de avaricia.  No tengo respeto para extorsionar de la gente de negocios como lo hacen.

Mis amigos me describen como fiel y persuasivo.  Para divertirme gozo de viajar con mi esposa, leer, jugar al tenis, mirar al cine, y escuchar a la música.

Esta es la primera vez en mi vida que he abierto a alguien además de mi esposa. << Nunca he sentido de verdad como he sido una víctima. Simplemente me ocupé de cualquier cosa que la vida repartió en mi dirección. >>  Adivino que he creado un sello y un escudo alrededor de mí mismo, que tal vez tiene algo que hacer con la supervivencia y con el dicho de la cultura latina << hombres verdaderos no lloren. >> Agradezco a usted por darme otra perspectiva y ayudarme a abrir un poquito.  He llegado a considerar otras posibilidades en la historia de mi papá  de la que escuché cuando era joven.  Tengo un futuro para mirar hacia adelante en vez de un pasado de  obcecarme y devorarme.

Una nota del editor: Este hombre de mediana edad experimenta una transformación en sus procesos de pensamiento.  Es receptivo de permitirse considerar otras posibilidades rodeando a los detalles de la muerte de su papá. La nube oscura que he flotado sobre él por 35 años empieza a disiparse lentamente.  La luz del día brillando le da una esperanza nueva.  Estamos muy agradecidos por su honestidad durante nuestras conversaciones cándidas y la confianza que  tiene con nosotros para representar su historia con exactitud.  Esperamos que esta experiencia ayude a empoderarlo  para seguir avanzando en direcciones positivas.

También estamos completamente conscientes que Jay no está solo.  Muchos otros individuales en la misma situación como Jay que en su infancia experimentaron  un trauma emocional siguen albergando resentimientos por la guerra. Sólo podemos esperar que encuentren medios apropiados para su angustia y su venganza para que ellos, también puedan vivir vidas positivas y productivas.

Home (Return to Embracing El Salvador – Jay Vader – English Version)

Leave a comment for: "Jay Vader Spanish"

Contributions

    Afflicted with Hope / embracingelsalvador.org is one of many outreach ministries at
    Saint Stephen Evangelical Lutheran Church (ELCA)
    30 West Main Street, PO Box 266
    New Kingstown, PA 17072

    Tax deductible donations for support of this work in El Salvador may be sent to the above address.