Salvador Gonzalez – Spanish Version

JOSÉ SALVADOR JIMENÉZ GONZÁLEZ

“Me di cuenta de un trozo de la camisa de mi esposa llevaba envuelta del mismo cable que me estaba tirando a la seguridad.”

Salvador Gonzalez

Salvador Gonzalez

Nota del editor: ¿Cómo puede un hombre comenzar a reconstruir una vida cuando lo ve repentinamente arrastrado delante de sus ojos en un camino de destrucción?  Su casa, su hijo, su hijo no nacido.  Todo ha ido en segundos. 

En virtud de su ubicación La América Central es propensa a los huracanes.  Los habitantes saben prepararse para ellos y esperar las lluvias y los vientos fuertes.  Sin embargo, Huracán Mitch al fin de octubre, 1998, no era el huracán prometido.  Su trayectoria febril se retorcía y giraba sobre el área por seis días, causando estragos y convertirse en el peor desastre natural en la historia de la región a ese punto.  La infraestructura de las carreteras y los puentes fue destruida.  Las cosechas enteras, como los frijoles que son un alimento básico, fueron devastadas.  Tan difícil como es de imaginar, países enteros literalmente fueron cerrados. El peaje en la vida humana dejó 20,000 muertos.  Tres millones de sobrevivientes que escaparon  en gran medida con la ropa en sus espaldas dejaron sus hogares o quedaron con casas que fueron destrozadas.

Ésas son las pérdidas hacia el exterior que se puede calcular.  ¿Qué son las pérdidas internas del espíritu para los sobrevivientes?  ¿Cómo va a reconstruir usted la espiritualidad cuando usted se siente que no tiene nada para vivir?

Que Dios los bendiga. Les agradezco por la oportunidad de compartir mi historia con ustedes.  Pasó mucho tiempo antes de que podía hablar de algunas de estas cosas.

Creciendo como el único varón en nuestra familia con dos hermanas mayores en un pueblo pequeño de Gualache en la provincia de Usulutan, yo era el enfermizo.  No tengo conocimiento de mi diagnóstica, pero era un tipo de enfermedad respiratoria que no me quedó entrar en la escuela.  Mis padres tenían una vida dura, y no había ningunas opciones para mi medicamento ni tratamiento.  Cuando tenía seis años de edad, me di cuenta de que mis padres estaban en proceso de organizar mi funeral.

Con el tiempo mi salud mejoró, y podía asistir a la escuela hasta el noveno grado.  Ayudé a mi papa cuando sembraba el maíz en un campo dos kilómetros de nuestra casa.  Mi papa tenía varios empleos, incluyendo la soldadura de acero para hacer  cestos de almacenamiento para el maíz, y el trabajo de la carpintería, y la albañilería.  Aprendí estas habilidades de él.

Nací el 13 de marzo de 1976, solo tenía 4 años cuando la Guerra Civil empezó. Eso era demasiado joven para ser reclutado, pero viviendo cerca de las montañas donde la mayor parte de la lucha ocurrió, recuerdo que todos de nosotros nos escondimos debajo de las camas o por cualquier lugar cuando los soldados llegaron. A menudo yo tenía que huirme cundo oí las balas y vi a los soldados. Mi papá trabajaba a una finca local y grande a ese momento; los guerrilleros lo pararon de trabajar para la gente rica, lo que significaba que no tenía ningún ingreso.

En 1992 encontré a Rosa Wilma Cross y nos casamos en el 20 de mayo de 1994, cuando ella tenía 17 años de edad y yo tenía 18 años.  Nuestras dos familias aprobaron del matrimonio. Vivimos a lo largo del río en la misma propiedad que mis padres, pero en una casa diferente.  Yo trabajaba con mi padre en la carpintería y feliz de estar aprendiendo de él.

Puedo recordar bien la alegría del nacimiento de nuestro hijito, Medardo Antonio Jiménez, quien nació un año después de casarnos.  Tres años más tarde Rosa estaba embarazada otra vez.  En el medio de octubre los tres de nosotros pasamos un día encantado jugando juntos.  Eso fue el último día sin preocupaciones que teníamos.

A las 2,30 de la tarde el 31 de octubre de 1998, el Huracán Mitch golpeó nuestra zona. Habíamos estado monitoreando el nivel del río por un par de días, y todavía parecía normal. De repente, como observábamos el norte, de ninguna parte un gran tsunami de agua de ocho metros de alto cayó del lado del volcán, destruyendo todo a su paso hacia el río.  Mucho después, aprendí que la fuente de esta inmensa caída  en cascada de agua provino de los tanques de agua en la superior del volcán que derrocó a un lado de la montaña como resultado del deslizamiento de tierra que luego rugió con furia abajo.  Esto hizo que el río ya elevado desborde.  Todas las casas en frente de río fueron destruidas.  Aunque yo estaba en shock, llamé a mi esposa y mi hijo y vi que ella estaba  huyendo con él tratando de salvar sus vidas, pero el río se ensanchó. Ella pudo haber sentido que estaba en un lugar seguro, pero entonces una segunda ola más grande de agua cubrió sobre ella y nuestro hijo.  Rápidamente perdí de vista de ellos.

Corrí a la casa para ver si había alguien más en el interior, pero no había nadie allí.  En aquel momento árboles grandes estaban lavando a través de la casa que estaba siendo destruida. Me aferré a un árbol que fluye a lo largo en la fuerza de la corriente rápida.  La velocidad de agua era tan fuerte que quitó de mí la ropa de mi cuerpo. Después de moverme 50 metros más o menos, era capaz de agarrar un cable, que me ayudó para maniobrar a mí- mismo para el otro lado del río.  Me di cuenta de un trozo de la camisa que mi esposa estaba llevando envuelto alrededor el mismo cable que me estaba tirando a la seguridad.  Las palabras no pueden describir mis pensamientos a ese momento.  Ese cable me llevó a un árbol que milagrosamente todavía estaba de pie, permitiéndome bajar y buscar ayuda.  Alguien me dio ropa para vestir, e inmediatamente comenzamos a buscar a mi familia  mientras que la mayoría de los otros en la aldea había subido las colinas and permanecido allí por tres días sin comida ni refugio.  Miramos hacia arriba y abajo del río como todo el mundo estaba haciendo por sus seres queridos.  Una pequeña  muchacha de 8 años de nuestra área fue encontrada muerta cerca de ¾ del camino del río.  Mis padres y mis suegros  sobrevivieron y se reunieron en la búsqueda.  Descubrí el cuerpo de mi esposa 40 kilómetros por el río.  Era  increíblemente triste y difícil.  La pérdida fue tan definitiva.  Sentí que mi vida fue destruida, incluyendo mi espíritu.

Después de eso yo simplemente perdí interés en vivir.  Desde hace 2 años bebí fuertemente sin parar y no podía hablar de mi dolor ni buscar ayuda.  Entonces un día después de beber con mi primo, me decidí a pasar por una iglesia para observar.  No tenía ninguna intención de involucrarme.   A ese punto no estaba interesado en comprometerme a Cristo.  Vi y escuché al mensaje.  Cuando el pastor terminó su mensaje, me acercó diciendo, <<Bienvenido a la iglesia. Estás aquí porque Dios te trajo aquí para un propósito en tu vida.  Ese propósito es por venir a Sus pies>>.  Empezó a recitar las escrituras y luego siguió, <<Mi hijo, si oyes mi voz, no seas duro  en tu corazón porque el día de salvación es ahora and Yo estoy aquí enfrente de ti>>.  A ese momento de repente sentí  que algo caliente penetre en todo mi cuerpo.  Mis manos y pies sintieron gigantescos, y no podía moverlos. Me puse a pie y traté de huir pero era incapaz de moverme mis piernas. Algo agarró mi cuerpo en su lugar.  Entonces lentamente y deliberadamente esta fuerza involuntaria comenzó a urgir mi cuerpo hacia el pastor.  Al mismo tiempo todos mis pensamientos negativos se evaporaron, e hice un pacto con Jesús. Dejé de beber en ese día.

Esto no fue una terminación positiva en mi vida, sin embargo.  Ocho días después de comenzar a asistir a la iglesia regularmente, mi mamá, con quien yo estaba viviendo porque mi casa había sido destruida, recogió mi ropa y la echó a mí y desalojó a mí de su casa. Algunos pueden pensar que era debido  a la diferencia in creencias religiosas porque mi mamá era católica y yo asistía a una iglesia diferente.  Sin embargo, mi sentimiento era que estaba molesta por haber perdido a su pareja de beber. Causó una ruptura en nuestra relación durante muchos años.

Esa ruptura mejoró solo a través de años de mi oración y esfuerzos para reparar nuestra relación. Un día recé para mejorar la salud de mi mamá porque no vi ninguna manera de que yo la pudiera ayudar.  Esa noche oí una voz en mi oído que me decía que yo estaba rezando para una cosa equivocada.  úLa voz me dijo que no debiera estar rezando  para su cuerpo, sino para su alma.  Dentro de un par de días había una mejora en nuestra relación, y ahora por dos años yo diría que se restaura.  Siento que Dios sea responsable por nuestra reconciliación.

En 2005 oí la voz otra vez.  Creo que es la voz de Jesús.  Esta vez Él me dijo que yo tuviera ir a decirle a la gente de Él.  Comencé a andar a las personas  que El me dirigió and decirlas de Él.  Llegaron a ser convertidos a Cristo.  El grupo de 35 – 40 miembros  que hemos llamado juntos en nuestra congregación está en el proceso de construir una iglesia en la parte delantera de mi  propiedad.  Está construida a través de la fe un poco a la vez cuando las donaciones  para materiales llegan.  Sueño que podemos ver la construcción completada, y yo sé que Dios me ayudará a darse cuenta de mi sueño.  Dedico mi tiempo a la gente y rezo a Dios que toca los corazones de la gente.  Nunca  veo jamás visiones; sólo oigo la voz de Jesús la cual viene cuando estoy trabajando, relajando o rezando.

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Después de un período de vivir solo, Dios me dio Daisy Luce Pozada para ser mi esposa el 20 de julio de 2001.  Hemos estado bendeciditos con 4 hijos maravillosos: Salvador – 10, Jonas – 9, Heron – 6, y Sarah – 2.  Tal vez más adelante vamos a  tratar de tener más. Los tres hijos mayores asisten a la escuela.  Criamos gallinas para nuestro propio uso. Trabajo a tiempo parcial  dentro de la comunidad usando la variedad de habilidades que mi papá me enseñó para proveer para las necesidades de mi familia.  Dedico el resto de mi tiempo a trabajar en nombre de mi ministerio a Dios en agradecimiento por salvar mi vida.

Además de la realización de la propia iglesia, también sueño con que mis hijos crecerán creyendo en Dios y siendo personas buenas que también trabajarán en el ministerio de Dios. En nuestra fe nos bautizamos a la edad de 12 o 13 años cuando se puede estar preparado para elegir para si-mismos con un corazón abierto para recibir a Dios y renunciar el diablo.  Cometí un error en mi propia vida en no escoger a Jesús antes.

Dios me ha dado misericordia. Tengo todo lo que necesito.  Daisy también siente que su vida está completa. Ahora hace casi 12 años que soy sobrio y 7 años que estoy escuchando a Jesús, invitando a la gente a unirse con nosotros  a la adoración y ministrando a sus necesidades.  Me alegro de haber reconstruido una vida gracias a Dios. Debido de mi relación con Dios, estoy empezando a olvidar las experiencias malas and recordarlas sólo cuando alguien me pregunta ahora.

Una nota del editor: Había un tiempo en la vida de Salvador cuando no vio absolutamente ningún futuro.  Ahora tiene otra vida y dirección que oye hablado desde arriba.  Esto lo da esperanzas y sueños. 

La estructura exterior y rudimentaria de una iglesia está comenzando a tomar forma en la propiedad de Salvador, unos cursos de ladrillo a la vez como los fondos llegan a ser disponibles.  Todavía hay un camino muy largo para completar la iglesia.  Salvador está determinado con optimismo para ver completado este proyecto.

Salvador ha aprendido a manejar su pena en maneras mejor que beber.  Ahora está viviendo una vida  en acción de gracias a Dios por su misericordia en ahorrarlo de las aguas de ese evento terrible y catastrófico llamado Huracán Mitch.

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